Rompiendo las barreras de la mente social

Es complejo no desear, dejar de proyectarse hacia un futuro venidero, que nos ayude a sentirnos completos y reconocer la felicidad de primera mano. La cuestión es que esta forma de pensamiento lleva mucho tiempo arraigada en la psique social de la humanidad: «quiero, deseo, tengo, hago…».

Imaginemos por un momento que todo lo que tuviéramos que “hacer” en la vida es sólo “ser”. Dejar que todo surja como tenga que ser, sin impedimentos. Permitiendo que el Universo se muestre sin más, y sin más dejar que todo esté como está.

Lo primero es que al ser, uno acepta todo tal y como es: bueno, malo, feo, bello, blanco, negro… Si todo es permitido, nos quitamos un gran peso por tener que rechazar, filtrar o elegir qué experiencias deben manifestarse, pues ser forma parte del estado egocéntrico más despiadado de la condición humana.

Lo segundo es que al permitir, ya estamos creando lo próximo, pues desde esa aceptación y apertura por lo que ya es, a nivel frecuencial estaremos emitiendo nuevamente al Universo un estado de unidad y de amor incondicional. Sin objeción, sin juicios. Dejando que el Universo manifieste lo que en ese momento deba manifestar.

¿Qué difícil es ser para la mente? «Cómo no voy a hacer, si tengo familia, necesito trabajo, pagar mis facturas, encontrar pareja, vivir en paz…»Siempre alguna excusa para separarnos de la vida que hay tras el presente. Porque uno es cuando siente lo que es en el instante eterno. No pude ser después, pues lo que es, es ahora y siempre.

¿Sólo ser? Es tan duro para la mente rendirse ante ello, que buscamos infinitas excusas para no ser y hacer todo lo posible por alcanzar lo que creemos como ideal para nosotros. Y mientras, creyendo que estamos viviendo con rumbo a una vida plena.

Ironía de la mente evolutiva y destructiva de la humanidad: Creer que la felicidad, el estado de bienestar o paz interior es un objetivo a alcanzar.

Romper los patrones mentales que llevamos impuestos desde pequeños, dar una fuerte sacudida a los estilos de “vida” preestablecidos y sembrar nuevamente el fruto que siempre estuvo aquí y ahora para ser experimentado de primera mano. A eso, desde la posición del Ser es vivir, es experimentar y crear vida. Algo imposible de comprender para nuestra mente racional y condicionada. Sólo cuando hacemos caso a la voz del corazón y damos un gran salto a lo desconocido es cuando sentimos lo que somos en este momento, y eso es estado de presencia, siendo lo que uno es.

El Universo se encargará de darnos todo lo necesario para continuar experimentando esa conexión con la vida. Dejando atrás el eco del sufrimiento como las memorias de la inconsciencia humana al estar separada de su naturaleza: presencia, conciencia, vida y evolución.

¿Ser o hacer? Ahora es el momento de elegir, no hay otro. Seguir haciendo por obtener más, o rendirse ante lo que es sintiéndose pleno…

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