Elevando la frecuencia vibratoria del Ser-Humano


Nos hacemos pequeñitos cuando vivimos aislados por la locura de la mente inferior, la del ego. Perdidos en un mundo donde el miedo impera, y donde el sufrimiento es una forma “natural” de vida.

Qué difícil es salir de esta ilusión que llamamos mundo, vida o “realidad”. Venimos desnudos cuando nacemos y nos vamos igual cuando morimos. Durante ese tiempo hemos experimentado, modificado el entorno físico y avanzado en expansión de conciencia. La cuestión es que solemos hacerlo a ciegas, sin saber por qué hemos venido a este planeta.

Nos hemos separado tanto de nuestro hogar, de nuestra naturaleza espiritual, energética o conciencial. Y es que a pesar de lo que creemos ser, poco se puede definir desde la experiencia que conocemos como humanidad.

Nos aferramos a los hechos, y éstos dicen que nacemos y morimos, que crecemos en conocimiento y en deterioro físico. La ciencia afirma que la energía ni se crea ni se destruye, que “sólo” se transforma, y al mismo tiempo niega todo lo que no sea tangible. Un mundo lleno de contrariedades donde confundimos vivir con supervivencia, amor con posesión, justicia con igualdades, libertad con libertinaje…

El panorama de la humanidad nos hace visionar varios futuros o líneas temporales:

-Hacia la destrucción de la humanidad.
-Hacia la destrucción del propio planeta.
-Hacia el resurgimiento del origen de la humanidad y en convivencia con el planeta.
-Hacia un salto en la especie humana y una transformación en lo que conocemos como planeta.

Según mis experiencias en meditación y en conexión con mis guías, estas cuatro líneas son las más fuertes actualmente. La cuestión es que las dos primeras son desoladoras. Acceder a estos mundos es traducido con lágrimas de tristeza.

La tercera opción es muy bella, donde el hombre toma conciencia de su naturaleza humana y sus raíces con la Madre Tierra. Volvemos al origen de la humanidad, donde se vive de acuerdo a principios Universales sobre libertades y cooperación social. Un mundo de bienestar.

La cuarta línea temporal, es un mundo donde la frecuencia vibratoria del planeta y la humanidad es superior, más alto o “avanzando”. Aquí el paisaje cambia radicalmente para dar paso a un escenario puro, cristalino, de ensueño. Donde nuestra experiencia humana es más etérica. Donde el ego ni siquiera queda como un recuerdo, porque todos nos recocemos como parte de lo mismo. Como si fuéramos ramas de un mismo árbol, bajo experiencias únicas.


Sinceramente, cuando he tenido la oportunidad de acceder a este mundo, mi cuerpo físico reacciona con lágrimas de amor. Un amor que se aleja del concepto que tenemos como emoción. Pues allí todo es presencia, armonía y expansión de conciencia, mientras se crea los escenarios a experimentar desde y por la unidad.

Es complejo poder transmitir todo esto. Pero no se puede obviar lo que uno siente cuando hay una parte muy profunda que se reconoce. Es como vislumbrar pequeños destellos del hogar, aquel que “dejamos” cuando nacimos y al que “volveremos” cuando muramos.

Ahora, se nos da la oportunidad de co-crear el mundo que queramos experimentar. Un mundo donde puede ser la manifestación de ese hogar que creímos dejar y que, sin embargo, sigue aquí. Sólo se necesita mostrarse para experimentarse desde la creación.

Ir ciegos como hasta ahora nos llevará a la destrucción, pues no nos damos cuenta que si nos aferramos a la separación del ego, sufriremos por miedo, sobreviviremos por carencias y nos moriremos por inconsciencia.

Pero hay dos opciones que ahora mismo pueden ser un hecho si así lo elegimos. Una vida tal y como la conocemos de paz y felicidad, y otra llena de expansión y destellos. Un paso hacia nuevos horizontes de conciencia, donde todo es posible bajo un bien común.

¿Cómo lograrlo? Por elevación frecuencial. Y hay muchas formas de hacerlo: alimentación más saludable, respeto hacia la madre tierra, limpiezas de nuestro sistema energético, plena consciencia, meditación… y sobretodo activando nuestro centro cardiaco, porque recordemos que allí se ubica el corazón de nuestra esencia, la del Ser. Es allí donde podemos recuperar los recuerdos de nuestro espíritu, y activar su cuerpo energético: el Ser de Luz. La frecuencia vibratoria se dispara mientras esté encendido este circuito energético, y esto, será una garantía para nuestros actos de co-creación consciente; lo que podemos llamar como milagros.

Somos limitados cuando nos creemos ser humanos, pero somos ilimitados cuando recordamos que somos Seres espirituales experimentando ser humano: Ser-Humano. Es como recuperar un poder que olvidamos que teníamos y que nos ofrece la opción de transformar el estilo de vida que llevamos.

Activar el Ser de Luz es sentir el amor del Universo dentro de ti, y cuando esto es una experiencia: todo es posible.

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