Insertando la energía de las flores de Bach a través del Yo Superior

Llevo unos meses profundizando en las flores de Bach a través de la canalización de sus esencias. A veces se hace un poco aburrido estar tomando constantemente estas maravillosas flores, pero una y otra vez vuelven a mí.
El Dr. Bach compartió en sus escritos que toda enfermedad era el resultado de la relación existente que el alma tenía con la mente, es decir, la parte conciencial y la personalidad.

Si nuestra humanidad está desunida de la espiritualidad, enfermamos como una llamada de atención física para que solucionemos lo antes posible este conflicto interno.
Lo bueno de las flores es que podemos identificar qué esencias florales necesitamos y que están relacionadas con estados emocionales, es decir, el conflicto interno entre lo que nuestro ego nos dicta que queremos y lo que nuestro Ser siente.

Estos estados emocionales son alteraciones que experimentamos en nuestro sistema energético. Y para que se liberen sin más, se utiliza la propia sabiduría o campo energético de las flores para que nos aporte la vibración que en ese momento necesitamos.

Hay muchas formas de sanar. Hay métodos que se centran en el origen del bloqueo, en su identificación para dar comprensión y desde ahí liberarlos; pero durante estos años y por mi forma de ser, siento que es imprescindible cambiar el campo vibracional para fortalecer el sistema energético. Podemos eliminar todo tipo de bloqueos, pero si la persona no cambia su frecuencia vibratoria base, siempre será receptivo para que afloren nuevas manchas energéticas.

Esta mañana me conecté con mi Yo Superior (la parte de mi conciencia expandida y que no está encarnada), pues estaba muy bloqueado energéticamente, y se me hacía tedioso tener que conocer qué es lo que me pasa. Lo curioso es que sentí que no hacía falta ir al origen de mi malestar, ni si quiera saber qué me bloqueaba. Debía dar un giro a la forma que tenía de sanar a través de mi Yo Superior, y esta vez lo hice identificando las esencias florales que necesitaba, e insertar en mi sistema energético su campo vibracional. En lugar de centrarme en la carencia que me estaba bloqueando, me enfoqué en la vibración que necesitaba para que mi alma y mi mente se unificaran nuevamente.

Ha sido como recibir un bálsamo para el alma: más sereno, más tranquilo, más centrado. Es realmente tan sencillo que da que pensar sobre el poder qué tiene nuestro espíritu para transformar la vida física.

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