DESCUBRE TU IMPULSO EVOLUTIVO

Hace varios meses que no sentía la necesidad de escribir. Estamos envueltos en un tiempo de constantes cambios, y a veces es necesario recogerse para continuar avanzando. Desde mi perspectiva personal debo confesar que me está sorprendiendo el rumbo que estamos tomando hacia el nuevo mundo.
Como muchos ya conoceréis, sentiréis o intuiréis, nos estamos moviendo con pasos firmes hacia la manifestación de una realidad física acorde con la voluntad de nuestra esencia. Y es que estamos dejando a un lado el viejo paradigma del miedo, la separación y el sufrimiento, para dar la bienvenida a un futuro cada vez más presente.

Estas últimas semanas no han sido nada fácil, pues como en muchas otras ocasiones, me he envuelto en una vorágine de locura existencial para continuar dándole sentido al propósito de la vida. Lo curioso, y ya familiar, es que no me lo tomo como un problema, sino como un punto de parada para tomar consciencia de mis aprendizajes. La cuestión es que el camino del sufrimiento como un medio necesario para aprender tiene su propósito, sobretodo, cuando avanzamos por el camino de la inconsciencia, el olvido, ya que es el medio para hacer paradas, reflexionar y tomarse la vida con otra mirada más introspectiva. Pero llega un punto de esta travesía en el que nos damos cuenta que el avance a través del sufrimiento ya no es necesario, y que podemos continuar dejando la arrogancia del ego y entregándonos a la voluntad del Ser.

Para permitirnos despertar en este juego de vida y dirigirnos hacia la experimentación de un entorno acorde a lo que realidad somos como espíritus o conciencias encarnadas, debemos conocer qué “vehículo” es el adecuado para este fin. En las enseñanzas tradicionales siempre nos han hablado de la famosa trinidad, y es que es muy importante comprender que la propia Conciencia, Fuente, Universo, o como queramos llamarla, presenta tres caracteres que van unidos de la mano aunque cada uno tiene su propio rol. Es lo que se conoce como Padre, Espíritu e Hijo, o mejor dicho: Padre, Madre e Hijo. Cada papel tiene su cometido. Así vemos que el Padre simboliza el Poder/Presencia, la Madre simboliza el Amor/Espíritu y el Hijo simboliza la Sabiduría/Experiencia.

En estos últimos años he ido bebiendo de diferentes fuentes externas e internas que me han ayudado en mi camino evolutivo. Y debo confesar que no podemos caer en la trampa del ego haciéndonos creer que sólo hay un camino para llegar a nuestro Hogar. De hecho, toda experiencia es única para este fin, la cuestión es empezar a darse cuenta de cuál es la que realmente está más en sintonía con la nuestra. Es muy importante hacer un ejercicio de honestidad, en profundo silencio mental y escuchar esa voz/intuición interna para que nos “eche un cable” a través del reconocimiento de cuál es el carácter esencial que más resuene con lo que somos.
Os pongo un ejemplo, cuando una persona tiene de forma predominante, activada o está más especializada en el rol de la energía del Padre (Poder/Presencia) puede encontrar que las prácticas enfocadas en la plena consciencia es el medio más directo para su realización. Para ilustrarlo de un modo extremo está el personaje de Eckhart Tolle que experimentó una transformación radical en un momento de su vida cuando tomó consciencia de su naturaleza. De hecho después de despertar, estuvo años sin saber qué le había pasado, tuvo que emprender una búsqueda hacia el conocimiento (la Sabiduría del Hijo). Pero la vía de acceso más fructífera para él fue a través de la Presencia (el poder del Padre), siendo el pilar de su enseñanza: el Poder del Ahora. Así que si sus enseñanzas, o como la de tantos otros, resuenan contigo ya tienes una vía más afín a tu propósito.

Otro camino es el del Hijo, que es la expresión de sabiduría. En este ejemplo están las personas que se ven atraídas por el conocimiento, como puede ser el caso de las enseñanzas Advaita, la metafísica, o el de seguir las directrices de algún maestro espiritual. Estas personas necesitan comprender quiénes son en su realidad esencial para despertar. De hecho hay quien dice que el conocimiento te hará libre. Desde mi experiencia debo confesar que este camino siempre me sedujo aunque a medida que voy despertando esa sabiduría, también entro en un vórtice de insatisfacción, pues llego a un punto donde las palabras dejan de tener poder en mí.

Por último, está el papel de la Madre, el rol del espíritu o amor incondicional. Esta vía es la que más está alineada conmigo y mi misión en la vida. Este es el aliento (espiración) de la creación y está en sintonía con la Inspiración creativa. Bajo mi punto de vista, pues es lo que más experimento en mi día a día, tiene un papel más activo, o quizás más sintiente, pues el poder experimentar la vida a través del corazón energético nos ayuda a sentir profundamente la conexión que hay con todo.
Por ejemplo, te ves envuelto en una situación específica en la que te sientes incómodo, en la que comienzas a sufrir porque te afecta la experiencia en sí. Tienes dos opciones fundamentales de actuación. La primera es seguir sufriendo, y lo harás porque te estarás identificando con las formas, las apariencias, la separación. Es cuando te crees que eres un personaje, el de fulanito, ajeno al mundo. La otra opción es ir hacia lo más profundo de tu corazón para dejar que éste sea quien gestione la propia experiencia. Esta práctica es devocional, pues conlleva elegir constantemente entregarse al Amor, ya que el corazón energético es el centro que está en resonancia con la frecuencia vibratoria del Espíritu/Amor incondicional. De este modo, y en esa experiencia que estemos viendo en ese momento, podemos dejar que el Amor se experimente a través de nuestra persona para vivir la propia experiencia. El resultado es el sentir en el Corazón el renacer de la unión, pues literalmente uno se siente envuelto por el cariño de la Madre, acunado, protegido.

En resumidas cuentas, hay tres caminos principales que nos ayudan a avanzar más deprisa en la ascensión o despertar de una nueva humanidad. Estas tres vías forman la trinidad cósmica del Ser:
-Poder: Presencia, plena consciencia, el Poder del Ahora…
-Sabiduría: quién soy, conocimiento llevado a la práctica, comprensión de la realidad final…
-Amor: devoción, sentimiento de compasión, gozo, éxtasis, sentir conexión con todo a través del Corazón…

Para conocer cuál es tu camino, guíate por el que más resuena y ves a la práctica. Otra opción es adentrarte en lo más profundo de tu Corazón y cuando accedas al espacio sagrado de tu Ser interior, fíjate en la famosa llama trina. Esta llama siempre está representada por tres colores (Azul/Poder, Amarillo/Sabiduría y Rosa/Amor). Si hay un color más definido, ya sabrás cuál es la vía más fácil para ti. Aunque recuerda que los representantes de esta trinidad siempre van de la mano, y es lógico que trabajes todas, pero sin olvidar que hay una más activada o alineada contigo.

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