LA VIDA ES UN LIENZO EN BLANCO

Constantemente nos empeñamos en ser felices. Una felicidad que jamás llega pues todo cuanto deseamos es el fruto de nuestra inconsciencia humana. Demasiado tiempo sufriendo, esa es la cuestión. Nos perdimos en la arrogancia de nuestras mentes destructoras, haciéndonos creer que estábamos separados de nuestra fuente, de Dios, de la Vida. Sin embargo, ha sido siempre una ilusión muy real, muy tangible, muy sintiente.

No podemos seguir dando fuerza a una mentira que aún hoy sigue siendo el alimento para este dictador mental que nos asesina. Realmente somos libres y esa libertad no se encuentra en ningún sitio, en ningún tiempo, ni siquiera hay que buscarla. La libertad es lo que somos en nuestro estado más puro e inocente, lo que llamamos el Alma. Cuando el Alma se deja engañar por la creencia de estar separada de su Dios, se comprime, se reprime y se “separa”.

Es un dolor antinatural que desprecia toda vida, toda expresión, todo signo de amor. Porque es ahí donde nos olvidamos: AMARNOS INCONDICIONALMENTE. Pero este amor no está ni siquiera en el prójimo, o que nos amen porque lo necesitamos. Este amor nace de nuestras entrañas, del núcleo de lo que somos como Almas que “viajan” por los mundos experimentando lo que es vivir en el creador, a través de la creación.

Nuestras Almas continuamente emiten llamadas de socorro para que desde nuestra humanidad podamos remitir el enfoque hacia el corazón interno: ¡Ven a mí, te necesito, te reclamo, porque he perdido el rumbo de mi vida, me siento solo, no reconozco lo que es ser amado! Y es cuando aparece el sufrimiento, cuando andamos por la vida arrastras, pidiendo limosnas de libertad, enfermando…

Tenemos que ir hacia uno mismo y descansar allí para perdonar tantas memorias de experiencias pasadas que quedan congeladas en la psique de nuestra Alma. Tenemos que liberar la creencia falsa de que somos culpables y no merecedores del amor de Dios. Tenemos que descansar en nuestra sombra y permitir que la expresión honesta de nuestra verdad emerja y se comparta en este mundo.

No podemos continuar dándonos la espalda a una realidad que siempre ha estado presente en nosotros. Somos libres, bien amados y respetados por nuestra fuente universal. Jamás hay juicio más allá del nuestro, jamás hay pasado o futuro que nos pueda condicionar. Simplemente hay un inicio, como un lienzo en blanco para continuar experimentando las infinitas posibilidades que nos ofrece la Vida, hasta que tal reconocimiento sea un hecho como humanidad.

Es tan hermoso poder sentirse tal cual uno es. Es tan liberador ser uno mismo sin previos, sin prejuicios y castigos. Es puro amor en acción ser sin añadir nada, porque nuestra naturaleza no entiende de polos, de comparaciones o de medias tintas. Nuestra esencia es puro amor expresándose de infinitas maneras.

La pregunta no está en cómo ser feliz o qué hacer para serlo. Cualquier pregunta deja de tener sentido cuando nos enfocamos en nuestro niño interno y lo arropamos con nuestra Presencia. Recuerda que tu Presencia es Dios. No hay nada más.

Querer cambiar este mundo desde fuera, luchando y culpando es una ilusión más del ego que se enmascara como mártir y salvador. ¿Cómo pretendemos tal cosa si somos incapaces de ver nuestros miedos reflejados en el otro, nuestro sufrimiento brotando a través del detonador externo? Es un ejercicio de mucha humildad, porque sólo desde ahí podemos sacar a nuestra Alma de la cárcel del engaño.

Este es el momento de recuperar lo que ya hay en ti. ¡Cuánta belleza se vislumbra en esa mirada tierna e inocente! TU NIÑ@ INTERNO LO ES TODO, RENACE A CADA MOMENTO. ¡HAZLO AHORA!, NO ESPERES A LUEGO, PORQUE EL MAÑANA ES SÓLO UNA APARIENCIA PARA DAR FORMA A ESTE EXPERIENCIA HUMANA. LO REAL TE ESPERA.

Continuamos…
Manuel.

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